Al sureste de Jalmolonga una extenso valle va cediendo los cultivos para dar lugar a ranchos y residencias. En este pedazo de campo uno se sumerge en los ciclos de las estaciones para ver crecer las rosas, las cañas y los maizales. A lo lejos la vistas abiertas a las montañas en todas las direcciones. Este hermoso terreno promete una vida apacible, con abundantes cosechas y una sensación de apertura y libertad. Muy cerca del pueblo de Jalmolonga y a unos minutos de Malinalco, por tres caminos distintos.