Aquí las semillas completan sus ciclos en las leyes de la naturaleza, y florecen mirando las montañas asomadas por encima de las copas de los árboles.
Abajo, los apantles corren entre las sombras, y un claro que invita a vivir el campo, meter las manos en la tierra, sembrar y cosechar los frutos de una vida tranquila y sostenible.